"Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más".

Antonio Machado

9.12.10

Chronicles of the Cornfield (part 1)

Mucha gente me ha dicho que debería empezar un blog. Mi mejor amiga, mi ex-maestra de literatura, mi papá y un chico random que conocí en starbucks. Todos dicen que sería genial que contara mis "aventuras" por el Midwest de Estados Unidos. Y sin embargo, creo que muchas aventuras realmente no he tenido. Esto dista de ser Oz y yo de Dorothy no tengo nada. Me falta mucho camino por recorrer y muchísimo valor para seguir adelante. Y a pesar de esto, la idea tiene algo interesantón en sí. Observar lo que tengo a mi alrededor y escribir lo que pienso no cuesta tanto (al menos eso creo), así que bien puedo empezar con algo.

Llevo tres meses viviendo en el pueblo (sí, es un pueblo, no una ciudad, por más que los autóctonos de aquí digan lo contrario) de Bloomington, Indiana, mientras estudio en Indiana University la licenciatura en periodismo. Puedo presumir que es la cuarta mejor facultad de periodismo del país, y en verdad las clases valen toda la pena del mundo. Desde el primer día te dan poco a poco unas probaditas de lo que sería el periodismo en la vida real y la verdad me gusta mucho. 

A pesar de esto, tengo un conflicto con Bloomington. Este conflicto es grande y no muchos lo entienden. No es sólo el tamaño del pueblo, el hecho de que si no tienes carro no te puedes mover a ningún lado o la lejanía de una verdadera ciudad. En sí, creo que tengo un conflicto con el Midwest estadounidense.

Debo explicarme un poco antes. Estados Unidos se divide en cuatro regiones geográficas: South, Pacific, Northeast y Midwest. Si, Indiana está en el midwest, que es básicamente (y con todo el respeto del mundo) el granero de EU. De aquí se saca toditito el maíz que se usa aquí y hasta en México. Son estados muy útiles, eso que ni que. Pero en lo que se refiere a lo que estaba buscando, pues digamos que no me sirven mucho.

Haciendo varias generalizaciones (porque no puedo hablar por las aproximadamente 60 mil personas que viven en Bloomington), la gente es bastante cerrada. No los culpo por eso, cada región del mundo tiene sus propias idiosincracias y no soy nadie para criticarlos o decirles que cambien. Simplemente eso no va conmigo ni con lo que pienso. Desde sus políticas (con excepción de las elecciones del 2008, Indiana ha sido siempre un estado rojo, léase republicano), hasta su elección de comida (por más restaurantes internacionales que hay en Bloomington, siempre son Burguer King y Subway los lugares atascados), la vida aquí es muy diferente a lo que yo conocía.

Ya estaré poniendo más cosas de B-Town (el apodo rudo del lugar), que por más chiquito que este, siempre hay algo que contar.

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