"Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más".

Antonio Machado

3.2.11

C

Por random y extraño que suene, hoy voy a hablar del cabello, porque nunca había pensado que los cortes de cabello o… llamémosle cambios de estilo que he tenido en mi vida han (algunas veces) marcado el fin de varias etapas y el inicio de otras.

A excepción de mis primeros cuatro años de vida, mi cabello es lacio. Lo cual es un jueguito raro de genética porque el 99% de mis familiares (maternos y paternos) tienen el cabello ondulado. Durante toda mi infancia y casi adolescencia, llevé el cabello largo, muuuy largo, siempre peinado en dos trenzas.

Nunca me gustó el cabello lacio. Aunque ahora sé que es mucho más cómodo, de chiquita me daba hueva. No le podías hacer nada, no era divertido… Era muy plain. Pero de nuevo, es una de las grandes ironías de la vida: las lacias quieren ser chinas y las chinas quieren ser lacias. Nadie está conforme con lo que tiene, con su apariencia. Y me incluyo en esto. Sin embargo, lo chido está en que aprendas poco a poco a quererte. Sigo en ese proceso, pero creo que he avanzado muchos pasos.

Entrando a secundaria, dejé las trenzas (por obvias razones). Pero seguía siendo yo, mismo cabello, misma personalidad pasiva, mismos complejos. Siempre busqué no sobresalir, no llamar la atención y ocultarme detrás de un fleco que cubría mis ojos, detrás de un libro que me cubría la cara, o detrás de alguien simple y sencillamente para que no me vieran.

El cambio a prepa fue drástico. Dije: "Hasta aquí de abuso, no más pasividad". Saliendo del martirio que llegó a ser mi colegio, me corté el cabello. Súper cortito, como nunca me lo había cortado antes. Y me hice rayitos. Y un fleco padre y corto para que me vieran la cara. Y hablé con más fuerza que antes. Y finalmente me mostré como yo quería ser, y lo más bello fue que encontré gente que así me quería (y me quiere). En prepa me fui encontrando de a poquito. Y ahora llegamos a la universidad, donde nuevamente me cambié el cabello. Ahora lo ondulé, como siempre lo quise. Y me gusta mucho, pero mi lacio siempre va a ser mío. Nunca voy a dejar de ser yo.

1 comentario:

  1. "like" a falta de uno en botoncito jajaja :D aún me acuerdo de las trenzas!!! creo que así fue como aprendí a hacerlas :P good memories

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