"Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más".

Antonio Machado

1.2.11

A

Para esta primera entrada, podría haber empezado con algo pro e intelectualón, tipo "El Aleph" o incluso "Annie Hall" o. Pero no, empezar con ese tipo de cosas no dice mucho de mi. Prefiero iniciar este reto en mi zona de comodidad, hablando de algo que conozco y me hace sentir bien: Australia.

Pasé cinco meses en ese país, hace ya dos largos años. Quiero hablar de Australia no solo porque ha sido una de las experiencias más enriquecedoras y chidas que he tenido, sino que cada vez que leo en algún lugar la palabra "australiano" o "aussie", una sonrisa llega inevitablemente.

En Australia crecí lo que no había crecido en cinco años de adolescencia. Así de sencillo. Fue la primera vez que estuve fuera de mi casa, que entendí (a pesar de haber vivido en un ambiente muy cuidado) un poco más de lo que era la vida independiente.

Australia me ayudó a consolidarme como escritora, como lectora. A decidir que quería estudiar periodismo. Me ayudó a darme cuenta de que de verdad quería estudiar fuera, que el reto que me había puesto desde chiquita era algo que seguía queriendo.

También me hizo conocer gente que valió toda la pena del mundo: amigos que espero llevarme para toda la vida y (creo yo de lo más importante), una mentora. Esta profesora de literatura fue uno de mis más grandes regalos porque no sólo se volvió una amiga, sino que me inspiró a seguir adelante para ser escritora algún día y poco a poco me fue poniendo lucecitas a lo largo del camino para no perderme.

Le agradezco a los aussies el haberme hecho crecer. El haber cambiado mi manera de ver la vida. Nunca voy a olvidar a mi host family. Me tocó la host mom más opuesta a mí, pero las enseñanzas que me llevé de esa familia se quedan conmigo siempre.

Sally ponía todas las noches canciones de ABBA, grupo que yo detestaba con pasión. Un día, por hacer plática, le pregunté porque carambas le gustaba tanto esa porquería (con palabras más civilizadas). Me contestó: "Look, I don't know anything about music, or harmonies. I have never played any instrument and I am tone deaf. I cannot judge if ABBA makes good or bad music. I just know that everytime I listen to them, it makes me happy. And for me, that's enough".

Con este post, le agradezco a este país del otro lado del mundo el haberme dado tanto. A la gente, tanto australianos como mexicanos, que me acompañó en este viaje, doy las gracias por tenerlos en mi vida.

Recordar Australia hoy, pensando que hace dos años llegué ahí, me da tristeza, nostalgia, sentimiento. Pero los recuerdo con gusto.



Y hoy, en medio de una tormenta de hielo en Indiana, pienso en lo hermoso de la Sunny Coast, y en que algún día voy a regresar.

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