Hoy veo Bloomington con otros ojos. Fue como si en el avión de camino me hubiera puesto unos lentes y al aterrizar, me di cuenta de que todo era diferente. Si de algo estoy segura es de que soy una persona sumamente terca, y eso muchas veces llega a cegarme. Creo que el semestre pasado me cerré, me bloquee a muchas cosas y me metí en la cabeza ideas de las que nadie me podía sacar.
Tengo que aceptarlo, la escuela me encanta. Las clases son increíbles, los maestros son de lo mejor, y para mi estar aquí es un goce académico muy grande. Es una escuela que de verdad se enfoca en lo que yo quiero hacer, que te lleva poco a poco a ser un buen periodista. Y hoy, por primera vez desde el 16 de agosto del 2010 que estoy aquí, dudé. Estaba muy segura de que me quería ir de aquí, un rancho del Midwest en medio de la nada. Y ahora como que dudo. A ver que sale. A ver que pasa.
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