Se supone que los humanos aprendemos lecciones valiosas de nuestros errores. Es un patrón altamente predecible: la riegas, te das cuenta, le piensas y no lo vuelves a hacer. ¿Facilito, no?
Las lecciones y yo no nos entendemos. Para mí el proceso va más o menos así: la riego, me doy cuenta, le pienso, DIGO que no lo vuelvo a hacer, y tiempo después, la vuelvo a cagar igualito que antes.
A mi ma y mi abuelito les daba por ponerse discutir por cualquier cosa. Era divertido verlos pelear porque acababan diciéndose las cosas más inverosímiles del planeta, nunca se ponían de acuerdo y al final mejor hacían las paces y se comían unas galletitas Marías con nata. Una de las discusiones más recurrentes que tenían era la de si la gente puede cambiar o ya nace así y no hay vuelta de hoja.
Mi abuelo decía que había cosas con las que ya venías, que no importaba en que situación te encontraras, esas siempre iban a salir y estar presentes hasta el día que colgaras los tenis. Por otra parte, mi mamá tenía una visión bastante Ana Frank del mundo: la gente es buena de nacimiento, pero es la misma sociedad la que los moldea y los vuelve de cierta forma.
Estoy de acuerdo con mi abuelo en que hay cosas con las que te quedas hasta el final. Por más pesimista que suene, yo si estoy de acuerdo con la fracesita de "La gente no cambia" en algunos aspectos. Una persona puede cambiar y abrirle la puerta del coche a una mujer, puede dejar de comerse las uñas, puede incluso tener la perseverancia de ir al gimnasio tres veces por semana. Pero no puede dejar de mentir, por ejemplo.
Hay cosas que siempre se quedan, lecciones que no se aprenden por más veces que la riegas en esta vida. Creyendo esto pues, no me voy a conformar y decirle al mundo cada que saco mis defectos a relucir "Pues así soy y que y que y que". Voy a tratar de disminuirlo, de concentrar mis energías con cada error para que se vuelva menos. Pero no espero cambiar del todo.
A ver si esto si me funciona.
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