Te veo de lejos pero no me atrevo a acercarme. Me intimida no sólo tu físico atractivo, tus tatuajes o tus ojos, sino tu intelecto hambriento y tu talento a punto de estallar. No me queda más que qudarme sentada, escuchándote cantar o recitar líneas de alguna composición tuya, mientras envidio cada palabra que sale de tu boca.
Pocas veces he deseado tanto a alguien. No es sólo un deseo carnal; no es que me baste solamente coger contigo. Es un "brain fuck", no encuentro otra forma de describirlo. Las pocas veces que hemos hablado se han quedado muy grabadas en mi mente. Te conozco poco y aún así te he contado cosas que no sabe mucha gente cercana a mi. Siendo honesta, me inspiras. No eres Calíope, Euterpe o Terpsícore, no lleguemos a tanto. Pero me encanta lo que dices y haces, lo que eres y representas.
Eres mucho de lo que no me atreví a ser. Soy muy cobarde por naturaleza, pienso mucho de más y siempre me falta dar ese pedacito extra. Tú no. Tú llegas y agarras el mundo y te lo comes de una mordida, siempre quedándote con hambre de ver otros planetas. Y eso es lo que me encanta de ti.
Me da gusto que estés lejos, muy lejos, porque si te tuviera cerca sé que correría el riesgo de quererte y no desearte. Es más fácil así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario