Hoy voy a escribir (muy brevemente, porque IU no me permite más el día de hoy) acerca de bebés, decisión que tomé porque antier nació la hija de una prima a la que quiero con todo mi corazón. Me muero de ganas por conocer a la pequeña Valentina, que llegó al mundo el 31 de enero del 2011, gracias al cielo sana, hermosa y rechoncha.
Quisiera haber estado con mi prima en esos momentos porque esa familia de primos en especial me ha dado mucho. Me cuidaron desde chiquita, aguantaban mis berrinches y me hacían hacer más, pero sobretodo me dieron ese cariño de hermanos que tanto necesité por ser hija única.
Ultimamente la casa se ha llenado de criaturitas. Toda la generación de primos más grandes ya están en esa etapa de la vida. En Navidad estábamos hablando de eso, y uno de mis tíos me asustó bastante diciendo "Y los que siguen son los de tu generación". Que miedo! Si a duras penas me puedo cuidar sola, ya me imagino con un bebé.
Los niños y bebés en general me caen bien. Creo que soy buena niñera, me gusta convivir con ellos y hacerlos reír. Pero se siente muy raro ver que la familia crezca tan rápido. Siento que apenas fue ayer que Aidé y Sonia, dos de mis primas más grandes, me cuidaban, me obligaban a comer verduras y me ponían a ver Sailor Mon y Garfield todos los días después del kinder. Y ahora Aidé ya tiene una nena a quien cuidar. Ya es toda una adulta. Y yo ya estoy en la universidad. Y el tiempo sigue corriendo, las manecillas siguen girando.
Así que esta entrada es para mi sobrina Valentina, a quien espero conocer con ansias en marzo. Ya he tenido varios sobrinos a lo largo de estos años, pero conocer a la hija de quien fue casi casi mi hermana grande me llena de emoción.
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