Si hay una serie que me marcó en la vida (aunque esto suena muy heavy), fue Gilmore Girls, y los que me conocen bien saben que hablo en serio.
Empecé a ver esa serie (como me ha pasado con muchas cosas en la vida) gracias a mi mamá. Ella leyó que acababa de salir en WB una serie de una mamá y una hija, y la relación que llevaban. Creo que mi ma pensó que ver el programa juntas iba a hacer que "bondearamos" un poco. Pero me negué, la serie como que no me llamó. Vi un episodio (Primera temporada, Episodio 11, "Paris is burning") y me aburrió. Y así pasó un tiempo, hasta que un fin de semana pusieron un maratón de Gilmore giros. Literalmente me puse a verlo porque no había otra cosa en la tele (por más cliché que suene esto) y me enamoré.
Me enamoré de todo. El diálogo rápido e ingenioso, las referencias a libros, películas y música y cultura general que no entiendo la mayoría de veces, pero solo oírlas me hace querer saber más. Los personajes, lo desesperadamente que quería identificarme con Rory porque ella también quería ir a Harvard y amaba leer. Se me abrió el mundo.
Después vino el momento en el que pude compartir esta serie con mi mejor amiga, mi hermanita que terminó siendo mi Lane personal. Y eso hizo que amara la serie aún más. Había alguien en este mundo a quien le gustaba tanto como a mi y la entendía tanto como yo.
Debo admitirlo, la serie chafeó en las últimas 2 temporadas para mí. Y a pesar de eso, el último episodio de la última temporada me hace llorar mucho. Sentí que se me acababa algo importante. Fui creciendo con Gilmore Girls, cuando Rory aplicó a la universidad, cuando se fue, la relación con Lorelai y Emily, los personajes hermosos como Luke, Kirk, Miss Paty, Babette… Enamorarme de Dean, Luke y Jess al mismo tiempo. Todo, todito.
Puedo concluir este post de muchas formas, pero lo haré con una frase que solo alguien va a entender:
"Oy with the poodles already!"
:)
Chan chan.
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