La letra E tiene una connotación muy particular en mi vida.. Pero no. No voy a hablar de eso. En su lugar, decidí escribir acerca del espacio. A qué voy con esto? Desde el 25 de agosto del 2010, tengo una compañera de cuarto y ha sido toda una experiencia. Ha tenido sus altos y bajo, como todo en la vida, pero más que nada, creo que ha sido interesante.
El semestre pasado odiaba todo. Así todo. Si hubiera sido posible odiar el aire de Indiana, me cae que lo hacía. Por desgracia en ese todo también estaba mi roomate, una chica que está estudiando periodismo como yo y viene de Illinois. Y es que simple y sencillamente no me acostumbraba a compartir ese "espacio vital" con alguien. Nunca había hecho algo parecido, siempre fue mi cuarto con mi baño en mi casa. Básicamente, mi espacio. Si, obviamente llegué a compartir cuarto con amigos, primos, etcétera, pero por un periodo de tiempo cortito y limitado. ¿Pero esto? ¿Verle la cara a una persona día tras día tras día? Fue tedioso y aterrorizante.
Para vivir con alguien de esta forma se necesitan dos palabras clave: respeto y (MUCHA) paciencia. A la hora de hacer algo siempre te tienes que preguntar si dicha actividad puede molestarla en alguna forma. Como ella tenía clase hasta las 12 del día y yo empezaba a las 8 de la mañana, era un desmadre. Sufría mis levantadas de las 7 de la mañana. Era cambiarme en un cubículo de 1x1 en el baño (el lindo baño comunal que compartimos en el piso. Unas regaderas como en club. Para mi bañarme en un lugar que no requiera de chanclas de plástico ya es un privilegio), hacer el mínimo ruido, no poder desayunar en el cuarto ni nada. Pero asi es. La moneda tiene dos caras, si yo sacrificaba algo, ella también, así que más o menos es un juego justo. Aparte, es una chica amable. Somos polos opuestos, pero es respetuosa conmigo, nunca nos hemos peleado ni discutido. Es una relación bastante cordial.
Cuando veo los desmadres que se arman en el piso, de verdad agradezco tenerla a ella como roomate. Es tranquila, no arma relajo en el cuarto, está al pendiente de mi, me da de su jugo y sus cheese sticks. Es una simbiosis agradable. Y me costó un trabajo descomunal acostumbrarme. Pero aprendí bastante de la experiencia. Hay veces en que si exploto y no puedo más y quiero mentarsela a ella y a todas las vacas de Bloomington, pero es solo a veces. Eso sí, no lo volvería a hacer. Compartir un departamento, va. Compartir un baño, sale. ¿Pero un cuarto? No, not again.
Ay la Karnes. Yo siento que ya la quiero jaja :)
ResponderEliminar:) creo que las vacas de Bloomington agradecen que tengas una compañera cordial jajaja un abrazo!
ResponderEliminarhola... yo de nuevo :) por suerte durante este año... cuarto sola..!!! yeah bitches! xD jajajajaja soy muy feliz de que ese espacio sea tuyo y sólo tuyo otra vez :)
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